Los Hospices de Beaune: una joya del patrimonio borgoñón

Desde 1443, los Hospices de Beaune, u Hôtel-Dieu, siguen siendo el símbolo vivo del alma borgoñona: una obra nacida de la generosidad y de la tierra. Fundado por Nicolas Rolin y su esposa Guigone de Salins para acoger a los más desfavorecidos en plena guerra de los Cien Años, el Hôtel-Dieu une una misión caritativa a un patrimonio arquitectónico flamígero, coronado por sus célebres tejados policromados.

Las generosas donaciones de viñas convirtieron pronto el hospital en un dominio vitícola: ya en 1457, Jean Guillotte le Verrier fue el primer donante de viñedos, dando origen al Domaine des Hospices de Beaune.

Hoy declarado monumento histórico y convertido en museo, el edificio recibe cada año a miles de visitantes que vienen a admirar la Grande Salle, el arte flamenco y el políptico del Juicio Final, obra emblemática de Rogier van der Weyden.

El dominio, de unas 60 hectáreas, elabora cuvées procedentes de parcelas a menudo legadas de generación en generación. Desde 2024 cuenta con certificación ecológica, pese a una añada 2024 complicada, marcada por lluvias persistentes, heladas y mildiu: una cosecha reducida, pero de una calidad considerada buena por la directora técnica Ludivine Griveau.

Cada tercer domingo de noviembre, la subasta de vinos de los Hospices sigue siendo un acontecimiento mundial. En 2023 se ofrecieron 438 barricas, entre ellas la famosa pièce des présidents, y la recaudación contribuye a financiar el hospital público local y sus residencias de mayores.

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